En el corazón de Hispanoamérica, en el barrio de El Viso (Madrid), esta vivienda vivió una transformación que redefinió por completo su manera de habitarse.
La cocina fue el gran desafío de la reforma: debía ser amplia, fluida y dinámica. Un espacio capaz de conectar las zonas de descanso con el área social, convirtiéndose en verdadero punto de encuentro. Hoy es el nexo que articula la casa y el escenario donde todo sucede.
Un proyecto de rehabilitación que demuestra que, cuando el diseño entiende la vida cotidiana, los espacios cobran sentido.